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Del margen al centro: tecno-amargue, «Bachata rosa» y la bachata de los 90

En diez años la bachata pasó de estar vetada en la radio a llenar estadios. La fiebre de amargue de 1983, la guitarra eléctrica de Blas Durán, el tecno-amargue de Luis Días y Sonia Silvestre, «Bachata rosa» y la generación de Antony Santos y Raulín.

equipo aprendebachata ·

Hasta 1988 ningún disco de bachata había entrado en una lista de éxitos ni sonado en una FM de Santo Domingo. A finales de 1992 la bachata sonaba en las grandes emisoras y los periodistas escribían a su favor. ¿Qué pasó entre medias? Hubo un boom fallido, una revolución técnica desde abajo y la llegada de músicos de prestigio desde arriba.

Este artículo sigue los capítulos finales del libro de Deborah Pacini Hernández, que volvió a la República Dominicana en 1994 para contar ese cambio. Algunas fechas que da no coinciden con las que circulan habitualmente, también en nuestra línea de tiempo. Las señalamos.

1983: la fiebre de amargue

En 1983 Luis Segura publicó «Pena», un tema muy melodramático que vendió más que cualquier otro disco del mercado. Se habló de más de 200.000 copias, aunque nadie lo sabe con certeza. Por primera vez la bachata llegó a la clase media. La autora fecha ese éxito en 1983, no en 1982.

Al mismo tiempo, Edilio Paredes, Ramón Cordero y Ramón Cabrera, «el Chivo sin ley», montaron un espectáculo fijo los lunes. Era en El Túnel, un restaurante de la avenida Venezuela. Allí lo anunciaban como bachata, con tono de burla. Paredes propuso cambiarle el nombre: así nacieron los «Lunes de amargue». Después invitaron a figuras como Aridia Ventura y Oscar Olmo.

Pronto hubo bachata en restaurantes del centro y hasta en el hotel Sheraton. En San Cristóbal, una discoteca con piscina y pista al aire libre organizó los «Viernes de amargue». La prensa lo llamó «la fiebre de amargue». Los bachateros aparecieron en la televisión, aunque a veces como número cómico. Un decano llegó a prohibir un concierto de Segura en la universidad pública.

Tony Santos respondió con un merengue de guitarra, «A vida o muerte». En él ironizaba sobre una orden imaginaria de fusilar a la gente de guitarra. En 1984 la moda ya había pasado. En 1985 la bachata había vuelto a su sitio: solo Radio Guarachita la ponía en la capital.

La industria que la dejaba fuera

La bachata tenía público de sobra. Un éxito grande vendía 50.000 copias. Un productor de merengue reconocía en 1987 que Leonardo Paniagua vendía más discos que José José o Julio Iglesias. Pero las barreras eran de clase:

  • Estudios: desde 1982 llegaron las grabadoras de 24 pistas, pensadas para las orquestas de merengue. Los bachateros seguían grabando a todo el grupo de una vez, con dos a cuatro micrófonos.
  • Radio: las 52 emisoras FM del país funcionaban con payola, pero ni pagando ponían bachata. Fuera de Guarachita, solo emisoras rurales y a horas intempestivas.
  • Televisión: en 1984 había más de 550.000 televisores y casi un 20 % de la programación era música. La bachata no salía.
  • Patrocinio: las marcas de ron, cerveza y tabaco financiaban a las orquestas, no a los bachateros.
  • Listas de éxitos: ninguna bachata apareció jamás en ellas, vendiera lo que vendiera.

Blas Durán enchufa la guitarra

El cambio musical vino de dentro. Blas Durán grababa desde 1969 y había cantado en orquestas de merengue, así que conocía la grabación por pistas. En 1985 probó por primera vez una guitarra electroacústica en «El motorcito», un bolero rápido de doble sentido que pasó sin pena ni gloria.

En 1987 formó un grupo de ocho músicos, Blas Durán y los Peluches, y lanzó «Consejo a las mujeres». Era un merengue con guitarra eléctrica, grabado por capas como hacían las orquestas, con su productor Bienvenido Rodríguez. Cambió las maracas por la güira y añadió bajo eléctrico y tambora. Vendió más de 100.000 copias solo en la República Dominicana.

Aquí hay otra corrección para nuestra cronología, que sitúa ese tema en 1985. El libro lo fecha en 1987, aunque una nota menciona 1986. También aclara que Durán no fue el primero en usar guitarra eléctrica. Los Hermanos Paredes y Los Macopejes ya lo habían hecho, aunque no para merengues de guitarra.

En 1988 Durán repitió con «La arepa». A finales de la década casi todos los bachateros incluían merengues de guitarra. Además salían baratos: Durán calculaba que una orquesta cobraba de 4.000 a 5.000 pesos y un buen grupo de guitarra, menos de la mitad. La gente quería bailar y la bachata se lo ponía fácil.

La Generación de los 70 y el tecno-amargue

La ayuda inesperada llegó de cuatro músicos de clase media: Luis Días, Sonia Silvestre, Víctor Víctor y Juan Luis Guerra. Los tres primeros venían de la nueva canción, la música comprometida de los setenta. Muchos habían crecido en el campo y conocían la bachata, pero nunca la habían tomado en serio.

Luis Días fue el pionero. Había pasado por el grupo de investigación Convite y por bandas de rock experimental. En 1984 compuso «La perdida», una fusión de rock y bachata que nunca se editó. En 1985 Sonia Silvestre grabó «Corazón de vellonera», con arreglos de bolero.

Hacia 1988 Silvestre y Días prepararon juntos un disco de bachata, «Quiero andar». Días escribió las canciones y Jorge Taveras hizo los arreglos. Casi todo sonaba con sintetizadores, incluido un acordeón que buscaba el merengue típico. Las letras hablaban de bares y calles, como «Mi wachimán». Vendió menos de 5.000 copias, pero abrió puertas. Días llamó «bachata madre» a la original y «tecno-bachata» o «tecno-amargue» a la suya.

«Bachata rosa»

Juan Luis Guerra había estudiado en el Conservatorio Nacional y en Berklee. En 1984 formó el grupo 4:40 y con el sello Karen triunfó en el merengue. En 1989 adaptó para un anuncio de ron un tema folclórico. Lo convirtió en «Como abeja al panal»: empezaba como bachata lenta y terminaba como merengue.

Después vino «Bachata rosa», terminado en 1990 y publicado en 1991. Tenía cuatro bachatas: «Como abeja al panal», «Burbujas de amor», «Bachata rosa» y «Estrellitas y duendes». Silvestre y Víctor Víctor hicieron coros. La guitarra mandaba, con bongó y maracas marcando un ritmo lento de bolero. Vendió más de 3,5 millones de copias y ganó un Grammy en 1992.

Silvestre lo resumió con una imagen: las bachatas de Guerra eran rosas y las suyas, rojas. Esa delicadeza las hizo aceptables para la clase media. La autora añade un matiz. Fuera del país casi nadie sabía qué era la bachata, así que el éxito internacional tuvo poco que ver con el género. Dentro, en cambio, lo cambió todo.

La generación de los 90

Con las puertas abiertas, llegó una generación joven y segura: Luis Vargas, Antony Santos y Raulín Rodríguez. Usaban guitarras eléctricas más agresivas y repertorios con tantas bachatas lentas como merengues. Productores como José Luis y Rafael Mañón mejoraron la grabación. Cambiaron el sencillo de 45 por casetes baratos y por discos compactos para la FM.

En 1992 Antony Santos lanzó «Voy pa'llá». La FM no lo puso hasta que la orquesta femenina Las Chicas del Can grabó una versión mitad bachata, mitad merengue. Cuando se supo que el original era una bachata, la versión de Santos entró en la radio. Acabó siendo el mayor éxito del año. En 1993 «El dolor», de Raulín, fue para muchos la canción dominicana del año.

Ahora todo el mundo quería grabar bachata: orquestas de merengue, baladistas, hasta una multinacional con un disco de versiones muy pulido. Los bachateros lo veían con ironía. Blas Durán recordaba que antes la llamaban música de guardia y cachivache. El productor Rafael Mañón decía que los recién llegados habían visto su fuerza y la habían asaltado.

Diciembre de 1993: De Bachata en Bachata

Víctor Víctor organizó dos conciertos, en Santo Domingo y Santiago, que juntaron por primera vez a bachateros y tecno-bachateros. Actuaron Luis Segura, Raulín, Sonia Silvestre y el propio Víctor Víctor. Las entradas costaban 20 y 50 pesos para atraer a todas las clases. Raulín hizo bailar al público, pero la mayor ovación fue para Segura. Víctor Víctor cantó con él «Pena».

Víctor Víctor habló entonces de los «bachateros clandestinos»: gente que compraba los discos pero aún se avergonzaba de ir a un concierto. El objetivo era que perdieran ese miedo.

arrastra para desplazar
  1. 1983

    «Pena» y los Lunes de amargue

    Luis Segura vende más que nadie y Edilio Paredes rebautiza el espectáculo de El Túnel. Breve boom en locales de clase media.

  2. 1985

    Vuelta a la sombra

    Acabada la moda, la bachata solo suena en Radio Guarachita dentro de la capital.

  3. 1987

    «Consejo a las mujeres»

    Blas Durán y los Peluches graban un merengue con guitarra eléctrica, güira, bajo eléctrico y tambora. Más de 100.000 copias.

  4. c. 1988–89

    «Quiero andar»

    Sonia Silvestre canta las tecno-bachatas de Luis Días. Pocas ventas, mucho impacto.

  5. 1991

    «Bachata rosa»

    Juan Luis Guerra y 4:40 publican el disco, terminado en 1990. Grammy en 1992.

  6. 1992

    «Voy pa'llá»

    Antony Santos entra en la FM tras la versión de Las Chicas del Can.

  7. 1993

    De Bachata en Bachata

    Primer concierto conjunto de bachateros y tecno-bachateros. Segura se lleva la ovación.

Lo que ganó y lo que arriesgaba

En 1994 solo cinco bachateros habían cruzado del todo: Raulín Rodríguez, Antony Santos, Luis Vargas, Luis Segura y Blas Durán. Segura, ya celebrado como padre de la bachata, montó incluso una orquesta con sus hijos. La autora temía que llegara el sistema de estrellas. Unos pocos subirían y la mayoría seguiría en la pobreza.

También temía que, para gustar a la clase media, la bachata perdiera el lenguaje del barrio. Pero veía una buena señal: el público seguía prefiriendo a los bachateros de siempre frente a los recién llegados.

Por qué te importa si bailas

Gran parte de la música que hoy se usa para bailar bachata dominicana sale de este momento. Antony Santos, Luis Vargas y Raulín son las referencias de nuestra guía de bachata dominicana. Sus repertorios mezclaban bachata y merengue porque el público quería bailar. Y el sonido eléctrico que reconoces en una social nació en un estudio de Blas Durán, no en un conservatorio.

Fuentes

  • Pacini Hernández, D. (1995). Bachata: A Social History of a Dominican Popular Music. Temple University Press, pp. xxii–xxiii, 1–4, 15, 26, 30–32.
  • Pacini Hernández, D. (1995). Bachata: A Social History of a Dominican Popular Music. Temple University Press, pp. 185–217, 244–245.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el tecno-amargue?

El nombre que Luis Días dio a las bachatas sofisticadas que él, Sonia Silvestre, Víctor Víctor y Juan Luis Guerra hicieron desde finales de los ochenta, con sintetizadores y arreglos de músicos formados. Frente a ella, llamó «bachata madre» a la original.

¿En qué año salió «Bachata rosa»?

Según Pacini Hernández, el disco se terminó en 1990 y se publicó en 1991. Ganó el Grammy en 1992 y vendió más de 3,5 millones de copias.

¿Quién introdujo la guitarra eléctrica en la bachata?

Blas Durán la popularizó con «Consejo a las mujeres» (1987), un merengue de guitarra eléctrica que vendió más de 100.000 copias. Antes, los Hermanos Paredes y Los Macopejes ya habían usado guitarra eléctrica, y Durán la había probado en 1985 con «El motorcito».

¿Qué fue la fiebre de amargue?

El breve boom de 1983, cuando el éxito de «Pena» de Luis Segura y los Lunes de amargue llevaron la bachata a restaurantes, hoteles y televisión de clase media. En 1984 la moda ya se había apagado.