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Tipos de bachata: romántica, de amargue, bolero-son, de doble sentido, bachata-merengue y tecno

Una bachata de Luis Segura y una de Blas Durán apenas se parecen, y las dos son bachata. Qué hace que una canción sea bachata y cuáles son sus subgéneros, de los sesenta a hoy.

equipo aprendebachata ·

Pon seguidas una bachata de Luis Segura de los setenta, una de Blas Durán de los ochenta y una de Juan Luis Guerra de los noventa: una suena a bolero, otra a merengue y otra a pop con sintetizadores. Y sin embargo, las tres son bachata. ¿Qué tienen en común? Esta es la pregunta que se hizo la antropóloga Deborah Pacini Hernández, y su respuesta ayuda mucho a entender qué estás bailando.

No hay un ritmo que la defina

Lo primero que sorprende: no existe una «firma» rítmica que distinga sin dudas la bachata de otras músicas de guitarra. Hay bachatas que suenan a ranchera mexicana, otras a bolero, otras a música jíbara de Puerto Rico y otras que son claramente un merengue. Por eso hay quien la define solo por lo musical (el ritmo, los instrumentos, la forma de cantar) y quien, como Pacini Hernández, sostiene que también la definen cosas que no son música: el contexto social, el lenguaje y los temas de las letras y la procedencia de quienes la hacían.

Lo que más se mantiene a lo largo del tiempo es una textura: un conjunto que lidera la guitarra, con una base de bongó y güira (o maracas, al principio), y un canto muy emotivo, salpicado de exclamaciones como «¡ay, ay, ay!» o «¡mami!». Juan Luis Guerra añadía sintetizadores, pero sus bachatas eran bachatas por esa combinación de guitarra, bongó y maraca y por ese canto fervoroso.

El ejemplo contrario es todavía más revelador. Cuando Luis Dias compuso bachatas para Sonia Silvestre, no usó guitarra, sino un sintetizador que imitaba un acordeón. Aun así, todo el mundo las recibió como bachatas, porque sus letras hablaban de la vida y del habla de las prostitutas y los vigilantes del barrio. La bachata es una forma de sonar, pero también un mundo.

Los subgéneros, según Pacini Hernández

Desde los sesenta, cuando la bachata se parecía mucho a un bolero cubano lento, sus fronteras se han ensanchado tanto que se distinguen varias familias, por el ritmo, los instrumentos y las letras:

TipoCómo esUn ejemplo
Bachata romántica, canción de amargue o boleroLenta, en ritmo de bolero, con amor perdido o no correspondido«Muero contigo», de Rafael Encarnación; «Dime que me quieres», de Luis Segura
Bolero-sonDemasiado rápida para ser un bolero, con el aire del son«Voy pa'llá», de Anthony Santos (1992)
Bachata de doble sentidoCuenta el sexo con palabras de cosas cotidianas, en clave de humor«El aparato de mi mujer», de Tony Santos; «El huevero», de Blas Durán
Bachata de desprecioRabia y desdén hacia una mujer, o hacia las mujeres«La aliantosa», de Luis Emilio Félix
Bachata-merengueEn ritmo de merengue, con guitarra acústica o eléctrica«Consejo a las mujeres», de Blas Durán (1987)
Tecno-bachata o tecno-amargueHecha por músicos de clase media, con sintetizadores«Quiero andar», de Sonia Silvestre; «Burbujas de amor», de Juan Luis Guerra

Las categorías se solapan y nadie las usa con rigor. Hay bachatas rápidas con letras románticas que no son ni una cosa ni otra, y Raulín Rodríguez, que metió sintetizadores en su grupo, nunca fue llamado tecno-bachatero: esa etiqueta se reservaba a los músicos de fuera del barrio. Además, los bachateros han seguido tocando en sus repertorios otros géneros de guitarra de toda la vida: son, ranchera, guajira y guaracha.

Las bachatas políticas

Hay una familia más, pequeña pero interesante. En los setenta, las bachatas con mensaje político se hacían en ritmo de merengue, son o guaracha, géneros más acostumbrados a contar la actualidad, y no de bolero. Seguían siendo bachatas porque las hacían y las escuchaban los mismos, con los mismos instrumentos y por los mismos circuitos. Las contamos en por qué despreciaban la bachata.

Lo que vino después

El estudio de Pacini Hernández es de 1995. Desde entonces se han sumado otras etiquetas: la bachata moderna de los noventa, con la guitarra eléctrica de Luis Vargas, Anthony Santos o Raulín; la bachata urbana de Aventura, con R&B, hip hop y spanglish; y la era del remix, que Évelyn «La Negra» acepta solo cuando se respeta lo esencial: compás de 4/4, sus partes (derecho, majao y mambo) y al menos cinco instrumentos básicos, analógicos o electrónicos. Toda la evolución está en la historia de la bachata.

Tipos de música, estilos de baile

Ojo con no mezclar dos cosas. Todo lo anterior son tipos de música. Cuando hablamos de bachata dominicana, tradicional, sensual o moderna, hablamos de estilos de baile, que pueden bailarse sobre casi cualquiera de ellos. Si te interesa esa otra clasificación, la tienes en las guías de bachata tradicional y bachata dominicana.

La música y el baile, eso sí, se han influido. Según Pacini Hernández, en los ochenta muchas bachatas se aceleraron y se volvieron muy bailables: ya no con el abrazo lento de la «música suave», sino con un estilo de exhibición propio del merengue, con vueltas, juego de pies y caderas exageradas. La bachata pasó de ser solo música para enamorar a ser también música para bailar, y esa doble función, dice la autora, es una de las razones de su éxito. Cómo se bailaba entonces, en cómo se bailaba la bachata antes de la sensual.

Fuentes

  • Pacini Hernández, D. (1995). Bachata: A Social History of a Dominican Popular Music. Temple University Press, pp. 3–4, 123, 173, 199, 228–230.
  • Viana Lovera, É. «La Negra» (2021). Enseñanza de la bachata tradicional. Dossier del curso de formación para profesores.

Preguntas frecuentes

¿Cuántos tipos de bachata hay?

Según la investigadora Deborah Pacini Hernández, hasta los noventa se distinguían la bachata romántica o de amargue, el bolero-son, la bachata de doble sentido, la de desprecio, la bachata-merengue y la tecno-bachata. Después se sumaron la bachata moderna, la urbana y los remixes.

¿Qué es la bachata de amargue?

La bachata romántica y lenta, en ritmo de bolero, que habla del dolor y la amargura de un amor perdido o traicionado. «Amargue» fue también el nombre con el que se intentó quitarle el estigma a la palabra bachata en los años ochenta.

¿Qué es el tecno-amargue?

La bachata que hicieron a finales de los ochenta músicos de clase media como Luis Dias, Sonia Silvestre, Víctor Víctor o Juan Luis Guerra, con sintetizadores y letras más elaboradas. El nombre lo acuñó Luis Dias, que llamaba «bachata madre» a la original.

¿Qué hace que una canción sea bachata?

Más que un ritmo concreto, una textura: guitarra como instrumento principal, bongó y güira (o maracas) y un canto muy emotivo. Y, para muchos, también un mundo: el lenguaje y las historias del barrio dominicano.