Cómo se bailaba la bachata antes de la bachata sensual
La bachata nació para escuchar y abrazar, no para lucirse. Qué cuenta la investigación de Pacini Hernández sobre el paso original, el abrazo heredado del bolero, la llegada de las vueltas y los merengues, y qué conserva tu básico de todo aquello.
equipo aprendebachata ·
Hoy casi todo el mundo llega a la bachata por el baile. Pero en su origen fue al revés: era música para escuchar, cantar y enamorar, y el baile vino después. Pacini Hernández, autora de un estudio de referencia sobre la historia social de la bachata, dedica pocas páginas al baile. Son pocas, pero muy valiosas, porque describen lo que vio en los barrios de Santo Domingo en los años ochenta y noventa.
Este artículo reúne esas páginas y las conecta con lo que bailas hoy. Cuando damos nuestra interpretación, lo decimos. El libro no habla de bachata sensual ni de moderna, porque en 1995 todavía no existían.
Antes del baile: la bachata como fiesta
Recuerda que «bachata» era el nombre de una fiesta de patio. En 1927 el folclorista Julio Arzeno describió una en el campo: guitarra, pandereta y maracas, boleros improvisados y gente que rimaba mientras bailaba. Era un baile espontáneo, sin reglas escritas. Lo contamos en qué significa «bachata».
En la ciudad, esas reuniones con música en directo dejaron paso a otra cosa. En los años cuarenta y cincuenta se alquilaban «pickups»: equipos portátiles con tocadiscos, altavoces y una colección de discos. Se cobraba la entrada, se vendía bebida y se bailaba con música grabada. Un distribuidor de la época lo explicaba: no había discotecas, y eran fiestas de gente común.
Música para abrazar
Cuando la bachata aparece a principios de los sesenta, es sobre todo música romántica, como el bolero. La autora distingue dos funciones. La música de baile sirve para divertirse, desahogarse y lucir lo bien que uno se mueve; es más pública. La música romántica permite a una pareja un contacto físico estrecho y socialmente aceptado. Y presta su voz a quien no sabe decir lo que siente.
Había además una costumbre dominicana muy concreta: cantarle una canción romántica a la pareja mientras se bailaba con ella. También regalarle un disco con la letra adecuada o ponerlo una y otra vez en la vellonera del bar. Esa idea de baile íntimo y cercano es la herencia más antigua que conserva la bachata.
El paso original: uno, dos, tres, toque
La autora describe el paso básico como un patrón alterno de tres tiempos y un cuarto especial. Ese cuarto tiempo es un pequeño toque con la punta del pie o un saltito. Si bailas, ya lo has reconocido: es el antepasado directo de tu 1-2-3-tap. Hoy lo enseñamos como un toque sin peso. Lo tienes paso a paso en el básico lateral.
El movimiento del cuerpo era suave y sinuoso, pero bastante contenido. Algunos bailadores exageraban la cadera y los brazos y se lucían con más coreografía, al estilo de la salsa o el merengue.
¿De dónde viene el paso?
Los dominicanos no se ponían de acuerdo. Unos decían que el baile venía del bolero; otros, del son. La autora se inclina por el bolero, por lo mucho que la bachata le debe en lo musical. Pero cree que el aire vivo y sincopado del paso debe algo al son, un ritmo que los bailadores dominicanos conocían de sobra.
Los ochenta: la bachata se acelera
A finales de los setenta y en los ochenta, el tempo subió de forma notable. Muchas bachatas seguían montadas sobre el 4/4 del bolero, pero se tocaban mucho más rápido. Los bachateros, además, incorporaron el ritmo del son para hacer las canciones más bailables.
El resultado, según la autora, fue un baile nuevo. Ya no era el abrazo lento y digno de la música romántica suave. Ahora había espacio para vueltas, juego de pies elaborado y movimientos pélvicos exagerados, como en el merengue. La bachata se convirtió en música para bailar además de música para enamorar.
¿Quién empujó a quién? La autora no lo tiene claro. Quizá fueron los bailadores los que pidieron tempos más rápidos, y los músicos los siguieron. Recuerda un caso parecido, el de la polka en Estados Unidos. Allí los músicos elegían tempos y estilo según lo que pedía la gente que bailaba delante cada fin de semana.
Ese juego de pies de los ochenta es el antepasado de los pasos libres que hoy se bailan en el mambo de la canción.
Esa última idea es nuestra, no del libro, pero encaja con lo que describe. Si quieres practicarlo, empieza por 6 pasos libres que deberías saber.
Bolero-bachata y bachata-merengue
Los conjuntos empezaron a tocar también merengues con guitarra. Y aquí hay un dato clave para cualquier bailador: cuando un grupo de bachata toca un merengue, la gente baila merengue. Por eso se distinguían dos etiquetas:
| Tipo | De dónde viene | Cómo se baila |
|---|---|---|
| Bolero-bachata | Del bolero y de otros géneros de guitarra | Con el paso de bachata, más o menos rápido |
| Bachata-merengue (o merengue-bachata) | Merengue tocado por un conjunto de bachata | Como un merengue |
El público joven pedía merengues, y llegaron a ocupar hasta la mitad del repertorio de muchos grupos. Eso cambió los instrumentos. Muchos conjuntos sustituyeron las maracas por la güira, que sirve para los dos ritmos, y añadieron la tambora del merengue. El bongó se quedó, porque seguía siendo esencial para las bolero-bachatas.
Blas Durán fue el gran impulsor de los bachata-merengues con guitarra eléctrica desde 1987. Lo explicamos en del margen al centro. Había también una razón económica. Un grupo de guitarra costaba menos de la mitad que una orquesta, y en el barrio la gente quería bailar.
Dónde se bailaba
- En el colmado, la tienda de barrio con música, frente a la puerta.
- En las barras y en las «cafeterías», bares pequeños que usaban ese nombre para distinguirse de los burdeles.
- En barras de barrio los domingos por la tarde, donde la autora vio a familias con niños bailando bachata.
- En fiestas patronales al aire libre, cuando los ayuntamientos contrataban a un bachatero conocido.
- En 1983, en la pista al aire libre de una discoteca con piscina de San Cristóbal, con los «Viernes de amargue».
Casi siempre con música grabada y en espacios pequeños. El contexto social lo desarrollamos en del campo al barrio.
1994: una pista llena con Raulín
A principios de 1994 la autora fue a ver a Raulín Rodríguez, de 22 años, a Sabana Perdida. El local era un lavadero de coches. Por la noche apartaban el material y ponían mesas, sillas y pista de baile. Su banda tenía siete músicos, guitarras eléctricas, bajo, güira, sintetizador, bongó y tambora. Su hermana hacía coros y bailaba delante, una idea tomada de las orquestas de merengue.
El repertorio era mitad bachatas rápidas y mitad bachata-merengues. El público era de varias generaciones y la pista se llenaba con cada canción. Comparado con los conciertos apagados de los ochenta, aquello era pura energía.
Bailar pegados
A pesar de los merengues y de las vueltas, la autora insiste en que la bachata seguía siendo sobre todo música romántica. Los repertorios siempre incluían canciones de amor y versos para pensar en él. Y esas canciones permitían a las parejas bailar más pegados, de forma más íntima. Para ella, esa doble función era su gran ventaja: el merengue solo servía para bailar y la balada, solo para enamorar.
Qué conserva tu baile de todo esto
Esta parte es nuestra lectura, apoyada en lo que cuenta el libro:
- El tap es el toque de punta o el saltito que describe la autora. Por eso se enseña como un toque y no como un paso.
- El abrazo cerrado viene del bolero y de la música romántica. Es la parte más antigua del baile.
- Las vueltas, el juego de pies y la cadera marcada llegan en los ochenta, con la bachata rápida y el contacto con el merengue.
- La bachata dominicana y la tradicional que se enseñan hoy mantienen esa mezcla de abrazo y pies sueltos.
- La bachata sensual nació mucho después, en España, sobre canciones lentas. De algún modo recupera la vertiente de abrazo íntimo, pero con otra técnica y otro lenguaje corporal.
Un ejercicio para notarlo: baila una canción lenta de Luis Segura en abrazo cerrado, casi sin desplazarte. Después pon una bachata rápida de Antony Santos o Raulín y suelta los pies. Si en la siguiente canción suena un merengue de guitarra, haz lo que hacían en el barrio: baila merengue.
Los límites de esta fuente
Pacini Hernández era antropóloga, no profesora de baile. No describe figuras, conteos ni técnica de cadera, y sus observaciones vienen sobre todo de Santo Domingo entre 1986 y 1994. Para la técnica, sigue con nuestras guías. Para entender por qué bailamos así, sus páginas son de lo mejor que hay.
Fuentes
- Pacini Hernández, D. (1995). Bachata: A Social History of a Dominican Popular Music. Temple University Press, pp. 5, 7–8, 12, 26–32, 51, 54–55.
- Pacini Hernández, D. (1995). Bachata: A Social History of a Dominican Popular Music. Temple University Press, pp. 153, 194, 199–202, 209, 230, 242.
Preguntas frecuentes
¿Cómo se bailaba la bachata original?
Según Pacini Hernández, con un patrón de tres pasos y un cuarto tiempo que era un toque de punta o un saltito, el antepasado del tap actual. El movimiento era suave, sinuoso y bastante contenido, en abrazo, heredado del bolero.
¿Desde cuándo se baila la bachata con vueltas y juego de pies?
Desde los años ochenta, cuando el tempo se aceleró y entró el ritmo del son. La autora describe entonces vueltas, juego de pies elaborado y movimientos pélvicos exagerados, al estilo del merengue.
¿Qué es un bachata-merengue?
Un merengue tocado por un conjunto de bachata, con guitarras. Se baila como un merengue. Llegó a ocupar hasta la mitad del repertorio de muchos grupos.
¿La bachata se bailaba pegado?
Sí: nació como música romántica, que permitía un contacto estrecho y socialmente aceptado, y las canciones de amor seguían invitando a bailar más pegados incluso cuando aparecieron las bachatas rápidas.