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Tu primer social de bachata: guía de supervivencia

equipo aprendebachata ·

Ilustración geométrica: una multitud de puntos y uno solo, con su círculo, unido al más cercano
Ilustración: aprendebachata.com

Un social de bachata es una noche de baile en una sala o una discoteca, con un DJ que pincha bachata (y a menudo salsa y kizomba) y gente que va a bailar con quien haya, sin pareja fija. La pista del centro es para bailar; quien quiere tomar algo se queda en la barra, alrededor, mirando quién baila y con quién le apetece bailar después. No hace falta ir acompañado ni saber mucho: puedes ir solo, con zapatillas o con zapatos de baile, y con el básico lateral y ganas se disfruta desde la primera noche. Estas son las reglas no escritas para que así sea.

Antes de ir

  • Busca una sala con taller previo. Casi todas empiezan con una clase gratuita de media hora o una hora antes del social: es la forma más fácil de romper el hielo, porque en el taller se rota de pareja y al acabar ya conoces a media sala. Muchas veces el taller va incluido en la entrada, con un refresco o una copa. En discotecas y salas tienes los horarios, y en cada página de ciudad, como bachata en Madrid o bachata en Barcelona, el calendario de la semana.
  • Zapatos con suela que gire: ante o cuero, nada de goma que se pegue al suelo. Si aún no tienes zapatos de baile, unas zapatillas lisas y viejas sirven. En zapatos para bailar bachata tienes marcas y precios.
  • Ropa cómoda y transpirable, que puedas mover sin pensar en ella.

La higiene, lo primero

En bachata se baila muy cerca, a menudo en abrazo, y con gente a la que acabas de conocer. Nadie te va a decir nada si hueles a sudor, pero tampoco te va a volver a sacar. Cuidarte es la forma más sencilla de cuidar a los demás:

  • Ve duchado y con desodorante puesto. Si vas a bailar mucho, llévalo en la bolsa y repasa a mitad de noche.
  • Lleva ropa de cambio, sobre todo en verano: con el calor, después de cuatro o cinco canciones la camiseta está empapada. Dos de recambio y una toalla pequeña no ocupan nada.
  • Un bote pequeño de gel hidroalcohólico. Después de bailar con mucha gente, darle una pasada a las manos es un detalle para ti y para la siguiente persona con la que bailes.
  • Perfume suave, que no maree, y chicle o caramelos de menta. Se baila cerca.

Cómo pedir un baile

Acércate, mira a los ojos, sonríe y pregunta: «¿bailamos?». Tendiendo la mano basta. Cualquiera puede pedir, lleve o siga; en los sociales de hoy es lo normal. Si te dicen que no, di «vale, luego» y sigue: puede que esté cansado, que espere a alguien o que no le guste esa canción. Un «no» no es personal y no se insiste.

Y cuando te pidan a ti, di que sí. Cuesta mucho acercarse a pedir un baile, y más todavía para muchas chicas, así que un «no» seco duele más de lo que parece. Si de verdad estás cansado, dilo con una sonrisa: «ahora estoy descansando, pero la siguiente es tuya». Y cúmplelo: busca a esa persona en la siguiente canción.

Líder y follower, no chico y chica

En bachata se habla de líder, quien propone las figuras, y de follower, quien las interpreta. No de chico y chica. Cualquiera puede llevar cualquiera de los dos papeles, y cada vez más gente aprende los dos. Así que nada de «hacer de chico» o «hacer de chica»: se lleva o se sigue.

Lo habitual es bailar una canción con cada persona, dos si os apetece a los dos. Al acabar, se da las gracias y cada uno sigue su camino. Quedarse con la misma pareja toda la noche no es de mala educación, pero la gracia de un social es cambiar.

En la pista

  • En el abrazo, respeta siempre al follower y no invadas su espacio más de la cuenta, sobre todo si no os conocéis. No todo el mundo quiere bailar pegado. Empieza en posición abierta o con un abrazo suelto y deja que sea la otra persona quien decida si se acerca.
  • Bailar en pareja es una conversación: el líder propone y el follower responde. Se indica, no se obliga, igual que en una charla no se grita.
  • Baila a tu nivel y al de tu pareja: las manos te dicen cuánto sabe la otra persona. Si el follower está empezando, básico y giros sencillos. Si una figura no sale, quizá la marcaste mal: prueba una vez más y, si no, pasa a otra. No insistas.
  • Mira a tu pareja, no a la sala. Bailar con alguien mientras buscas con los ojos a la siguiente persona queda fatal.
  • Mira alrededor: la pista es compartida. Nada de figuras grandes, cambrés ni patadas cuando está llena.
  • Nada de cambrés, dips o movimientos de cabeza sin confianza. Se piden, no se imponen.
  • Si te pierdes, vuelve al básico lateral y espera al siguiente 1. El bongóBongóDos tambores yuxtapuestos de origen cubano.ver más en el glosario → marca el tap en el 4 y el 8: engánchate a él. Nadie se va a dar cuenta.

Si eres principiante

Nadie espera que sepas mucho. Los buenos bailarines suelen ser los que más bailan con gente que empieza, porque recuerdan su primera noche. Dilo al empezar («estoy aprendiendo») y la otra persona adaptará el baile. Y si no te sacan, saca tú: esperar en la pared es la forma más segura de no bailar.

Y no esperes a «estar preparado». La clase es tu zona de confort: alguien te dice qué hacer y te guía paso a paso. El social es donde compruebas qué recuerdas cuando nadie te lo dice, y ahí es donde de verdad se aprende. Todo el mundo ha sido alguna vez el que repasa el vídeo de la figura en una esquina.

Para no quedarte en blanco, llega con una pequeña rutina preparada. Te quita el miedo a no saber qué hacer y lo vas soltando poco a poco:

  1. Ve al taller previo. Al rotar de pareja, cuando empieza el social ya conoces a varias personas.
  2. Baila las dos o tres primeras canciones con gente del taller o con amigos. Es tu calentamiento.
  3. Ten tres o cuatro cosas que te salgan sin pensar: el básico lateral, un giro, un cambio de lado y un adorno sencillo. Con eso se baila una canción entera.
  4. Empieza por las canciones más lentas, que dan tiempo a pensar, y deja las rápidas para cuando vayas suelto.
  5. Ponte una meta pequeña: sacar a bailar a tres personas que no conozcas. La próxima noche, a cinco.

Lo que no se hace

  • Ir de profesor. Si sabes, baila y disfruta, pero no corrijas ni expliques a tu pareja en la pista a no ser que te lo pida: nadie te ha preguntado, y el social no es una clase.
  • Cortar la canción a medias porque no te gusta cómo baila tu pareja. Si has aceptado, se termina el baile: son tres minutos.
  • Retener a alguien que quiere irse, o insistir tras un «no».
  • Ir a ligar. A un social se va a bailar; si surge algo, que sea una consecuencia, no el plan. Las ganas de conocer gente se notan, y más todavía la desesperación.
  • Bailar toda la noche con la misma persona por celos. Es un baile latino, se baila cerca, y en un social se cambia de pareja en cada canción.
  • Pasarte con el alcohol. Una o dos copas, bien; pero para bailar con otras personas hay que estar despejado.
  • Ponerte a bailar en corro con tus amigos en mitad de la pista, como si fuera una discoteca. En un social se baila en pareja, no en grupo con el cubata en la mano: si os apetece charlar y tomar algo, la barra está para eso.
  • Bailar con el móvil en el bolsillo de atrás, con mochila o con una copa en la mano.
  • Grabar a otros sin preguntar.

Al acabar la noche

Da las gracias a quien te sacó a bailar, bebe agua y apunta en qué te perdiste: esa es la lista de lo que practicar hasta el próximo social. Con dos o tres sociales al mes se aprende más que con cualquier clase, porque se baila con gente distinta y con música de verdad.

Y sobre todo, genera buen rollo y disfruta. Sonríe, da las gracias, celebra cuando algo sale y ríete cuando no. A la gente le encanta volver a bailar con quien se lo pasa bien.

Nadie recuerda tu figura más difícil. Todo el mundo recuerda si bailar contigo fue agradable.

Preguntas frecuentes

¿Hace falta ir con pareja a un social de bachata?

No. En un social se baila con quien haya y se cambia de pareja en cada canción. Muchas salas empiezan con un taller gratuito en el que se rota, y al acabar ya conoces a gente.

¿Puedo ir a un social si solo sé el paso básico?

Sí. Con el básico lateral y un giro sencillo ya se puede bailar. Dilo al empezar y tu pareja adaptará el baile; los buenos bailarines suelen bailar con gente que empieza.

¿Cuántas canciones se baila con la misma persona?

Normalmente una, dos si os apetece a los dos. Al acabar se dan las gracias y cada uno sigue. La gracia de un social es cambiar de pareja.

¿Qué llevo en la bolsa a un social de bachata?

Desodorante, una o dos camisetas de recambio (sobre todo en verano), una toalla pequeña, un bote de gel hidroalcohólico, chicles o caramelos de menta y agua. Se baila muy cerca y con mucha gente, y la higiene es lo que más se nota.

¿Puedo decir que no si me sacan a bailar?

Puedes, pero intenta decir que sí: cuesta mucho acercarse a pedir un baile. Si estás cansado, dilo con amabilidad y reserva la siguiente canción para esa persona.

¿Qué zapatos llevo a mi primer social?

Unos con suela que gire, de ante o cuero. Si aún no tienes zapatos de baile, unas zapatillas lisas y gastadas sirven. Evita la suela de goma, que se pega al suelo y castiga las rodillas.

¿Cuánto cuesta entrar a un social?

Entre 6 y 12 euros con una consumición en la mayoría de las salas de España, y algunas son gratis entre semana. Cada ficha de salas lleva el precio orientativo.